Por Héctor Torres

Alfredo Ramírez Bedolla llegó al gobierno de Michoacán investido con los colores del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), pero creó un Frankenstein administrativo con funcionarios provenientes de otros partidos y pocos, muy pocos, del instituto que lo llevó al poder.
En la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, hoy llamada Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), manda el grupo del ex priista Jesús Reyna García, con Cuauhtémoc Ramírez Romero, como secretario, y Eustolio Nava Ortiz como subsecretario de Fomento Productivo.

En esa dependencia se coló, como subsecretaria de Organización y Desarrollo Rural, Marx Aguirre Ochoa que proviene del Partido Verde Ecologista de México por el que, en varias ocasiones, ha sido candidata a puestos de elección popular, el más reciente en los comicios por la alcaldía de Morelia en los que ganó Alfonso Martínez Alcázar, un personaje camaleónico que va por el poder por el poder mismo.
Del nefasto gobierno de Salvador Jara Guerrero están incrustadas en la administración de Ramírez Bedolla, la ex priista Yarabí Ávila González que despacha como secretaria de Educación, y, Mariana Sosa Olmeda como directora del recién creado Instituto de Educación Media Superior y Superior. Cabe mencionar que como directora del DIF-Michoacán dio muestras de su insensibilidad en el trato a las menores que estaban en la Casa Hogar.
Al frente de la secretaria de Turismo está Roberto Monroy García que, con ese mismo cargo, estuvo en la administración de Fausto Vallejo Figueroa; en el gobierno municipal de Raúl Morón Orozco, despachó como secretario de Turismo, aunque, no está por demás señalarlo, Monroy García se inició como servidor público en el periodo gubernamental del priista Víctor Manuel Tinoco Rubí donde estuvo como director del Instituto Michoacano de la Juventud y el Deporte.
De la administración perredista de Leonel Godoy Rangel están en el gobierno morenista de Alfredo Ramírez Bedolla, la directora del Telebachillerato, Cristina Portillo Ayala, y la rectora de la Universidad Tecnológica de Morelia, Graciela Andrade García Peláez, quien, además, en el gobierno perredista de Lázaro Cárdenas Batel estuvo como secretaria de Desarrollo Social.
En la administración del nieto del General Cárdenas estuvo como directora del Instituto Michoacano de la Juventud Gabriela Molina Aguilar, quien hoy ostenta el cargo de secretaria de Cultura.
Del Partido del Trabajo (PT), aliado del Morena, en el gobierno de Alfredo Ramírez Bedolla están cobrando Teresa Mora Covarrubias, como directora del Colegio de Bachilleres; Teresa López Hernández, como subsecretaria de Educación Básica, y Brenda Fraga Gutiérrez, como secretaria del Migrante.
El secretario de Finanzas, Luis Navarro García, estuvo como secretario de Desarrollo Económico en la administración municipal de Morelia priista, al mando de Salvador Abud.
La siempre cuestionada Julisa Suárez Bucio pasó de comisionada de Seguridad, en la administración de Raúl Morón Orozco, a titular del Instituto Estatal de Estudios Superiores en Seguridad y Profesionalización Policial en el gobierno bedollista.
Es, pues, un verdadero galimatías el gabinete de Alfredo Ramírez Bedolla y ante tan variado origen de los funcionarios que lo acompañan, es menester preguntar, ¿a quién van a obedecer?, ¿al líder del grupo del que proceden o a Ramírez Bedolla?,¿van a cumplir los principios morenistas de no robar, no mentir, no traicionar o van a hacer lo que les dé la gana?
Y, finalmente, ¿y dónde están los morenistas?

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