Por Héctor Torres

¡Madre mía!, se asoma Juanito en Michoacán y tiembla Bedolla.
La elección interna del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) resultó un verdadero cochinero en el que llovieron denuncias sobre acarreos, compra de votos y uso de recursos públicos y, de acuerdo con datos preliminares, ganadores fueron Carlos Torres Piña y Raúl Morón Orozco, los dos orquestadores de la “victoria” de Alfredo Ramírez Bedolla, quien, en el proceso interno morenista, junto con Morenistas de Corazón, fue el gran perdedor.
Se entiende que los comicios internos del Morena hayan estado salpicados de esas marrullerías porque en ese partido están los mejores alumnos del PRI y del PRD, aunque los maestros de los doctorados en acarreo, compra de votos y uso de recursos públicos siguen vistiendo los colores priistas y perredistas.
Así, pues, ya no solamente el gabinete está repleto de priistas y perredistas, ahora también en el Consejo Estatal morenista son mayoría y eso no augura nada bueno para el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla.
Desde que Ramírez Bedolla suplió a Raúl Morón Orozco en la candidatura al gobierno estatal se empezó a especular sobre que en Michoacán se daría el “síndrome de Juanito”…, y parece que para allá apuntan los resultados del proceso interno morenista habida cuenta la debilidad de quien, todavía, se ostenta como gobernador de Michoacán.
Hay inconformidad de diputados morenistas por el proceso interno, sobre todo por el presunto uso de la chequera gubernamental, y puesto que en el Congreso despacha Roberto Reyes Cosari, un incondicional de Raúl Morón Orozco, nada extrañó sería que se comenzara a trabajar en la revocación de mandato.

Desde fuera se rumora que Ramírez Bedolla enfrenta dos grandes contendientes, uno muy cercano a su gobierno, Carlos Torres Piña, y otro, Raúl Morón Orozco, ambos expertos en la movilización de masas y ante eso poco puede hacer Alfredo Ramírez Bedolla frente a la eventualidad de una consulta para la revocación de mandato.
Ya debilitados y casi en el olvido los fundadores del Morena y saturados el gobierno estatal y el consejo morenista de priistas y perredistas, el panorama no luce nada prometedor para Alfredo Ramírez Bedolla y, en cambio, abre la puerta al aterrizaje en Michoacán del “síndrome de Juanito” a través de la revocación de mandato.
No pinta, no da color, la administración Bedollista; la inseguridad no decrece, las movilizaciones no cesan, las obras escasean, los proyectos que presenta parecen sin sustento y todo eso crea un caldo de cultivo para la germinación de la revocación de mandato.
“Parece que “va pá fuera”, las aguas son agitadas desde el exterior por una mano magisterial y al interior hay una manita que mueve la cuna.

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Y pasando a otro tema, pero no ajeno a la inoperancia del gobierno de Bedolla. Hay una denuncia sobre las condiciones paupérrimas e indignas para los abogados y visitantes al Cereso Mil Cumbres. Pese a que existe un estacionamiento y ahí se anuncia a diez pesos la hora, está en desuso y eso obliga a litigantes y visitantes a dejar sus vehículos en espacios inseguros, entre piedras y expuestos a un robo. Aunque el denunciante demanda la intervención del gobernador Alfredo Ramírez Bedolla para que “haga algo, o qué, nos va a resultar peor que los anteriores gobiernos”, es , coordinador de Centros Penitenciarios, quien debe poner algo de su parte. Él también litigó y debe ahora ponerse los zapatos de los abogados que viven ese trato indigno y, cuando menos, poner a funcionar el estacionamiento.
Si así es el trato en la parte externa, no quisiera pensar cómo es el trato que reciben los internos, eso que ocultan los muros de los centros penitenciarios.

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