Por Héctor Torres

Entre “burbujas” el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en Michoacán sigue recibiendo los dardos de la imposición, está muy lejana la unidad y todo apunta a que con Alfredo Ramírez Bedolla, un vasallo de Morón Orozco, Morena tronará como pompa de jabón.

En Morena esperaban que la Comisión Nacional de Elecciones tomara en cuenta la encuesta que se hizo para seleccionar al candidato a la gubernatura de Michoacán para elegir al sustituto de Morón Orozco, pero no fue así y designaron a Alfredo Ramírez Bedolla quien ni siquiera estuvo dentro de los seis encuestados y su mérito es pertenecer a la “burbuja” de Morón (Leonel Godoy, Roberto Reyes, Yeyo Pimentel, Alfredo Ramírez y David Soto).

Era la oportunidad de la Comisión Nacional de Elecciones de dar un giro a su actuar, pero decidió seguir por el mismo camino; el camino de la imposición que tanto desaliento ha dejado en los morenistas michoacanos de cepa.

Precisamente Juan Pérez Medina era uno de los que esperaba que la elección del candidato sustituto no fuera el resultado de componendas y que no fuese la “burbuja” de Morón la que decidiera quién sería el candidato sustituto.

Buenos deseos los de Pérez Medina, pero finalmente se impuso la “burbuja” y se dejaron de lado los resultados de la encuesta de Morena que, de haberse tomado en cuenta, correspondería a Blanca Piña, que quedó en tercer lugar (Cristóbal Arias Solís era el segundo, pero se fue a Fuerza por México) y no a Alfredo Ramírez Bedolla que ni encuestado fue.

En Michoacán no hay cicatriz, la llaga de la inconformidad sigue viva por la imposición de candidatos a los diferentes cargos de elección popular.

Los militantes de Morena están politizados y no están dispuestos a votar por los que ellos consideran candidatos impuestos y que provienen del PRI, del PAN y del PRD, además de algunos personajes a los que “evidentemente hay colas que les pisen”.

Una de las tareas del candidato sustituto era, es, lograr la unidad, pero la zancadilla para ese objetivo la puso el CEN de Morena, la Comisión Nacional de Elecciones y la “burbuja” de Morón quien, con seguridad, será quien maneje la campaña, imponga su equipo de trabajo y decida lo que se debe hacer….y Alfredo Ramírez Bedolla, tendrá que obedecer.

Fueron buenos deseos los de Pérez Medina, pero finalmente fue lo mismo; la imposición, no hubo el cambio anhelado por los morenistas y la fusión de Morón en Ramírez Bedolla deja en claro que es la misma gata, pero revolcada.

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